Punto de vista: Reducir la distancia entre los pacientes y el tratamiento de Chagas

 

DraCarolina_BatistaCarolina Batista, Directora Médica Regional DNDi América Latina
[Febrero 2016]

Justo antes de finalizar el 2015, se conoció la triste noticia de la adquisición de los derechos sobre el benznidazol en los EE. UU. con la intención de obtener un Vale de Revisión Prioritaria (PRV, por sus siglas en inglés) de la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés), lo que ha generado un intenso debate y sin duda ha centrado la atención de todo el mundo sobre el Chagas.  Esta situación, pese a todo el revuelo en torno al anterior presidente de KaloBios, ha puesto de manifiesto la dramática situación del acceso al tratamiento para la principal causa de muerte por parásitos en el continente americano.  Actualmente, y según las recomendaciones de la OPS, el 99 % de los pacientes que se calcula que padecen esta enfermedad carecen de diagnóstico y de atención médica.

La verdad es que a pesar de que en los últimos años se han producido ciertos avances con relación a la enfermedad de Chagas, no ha habido cambios importantes en lo que se refiere al acceso al tratamiento y siguen existiendo grandes diferencias entre el número de personas que se calcula que sufren la enfermedad de Chagas y las que realmente están diagnosticadas y reciben tratamiento.

De acuerdo con el último informe de la OMS, aproximadamente 5,7 millones de personas están infectadas con Chagas en América Latina, de las cuales aproximadamente un 30 % desarrollarán una enfermedad cardíaca crónica, que se calcula que provoca más de 7.000 muertes al año.  El Chagas representa la mayor carga de enfermedad con respecto a cualquier otra enfermedad parasitaria en el hemisferio occidental. A pesar de la disminución de nuevos casos gracias a la aplicación de medidas eficaces en el control de vectores y en la seguridad de la sangre en América Latina,  todavía hay mucho que hacer para lograr que el diagnóstico y el tratamiento lleguen a un mayor número de pacientes.

Con el objetivo de contribuir al cambio de este paradigma y abordar los desafíos actuales, DNDi ha colaborado con socios locales para identificar las estrategias de acceso más apropiadas a cada contexto y ofrecer modelos que permitan un mayor acceso al diagnóstico y al tratamiento de la enfermedad de Chagas.

Este proceso se inició con la consolidación de la información de referencia disponible, la revisión de los datos de morbilidad y mortalidad del país, el perfil epidemiológico y la evaluación general de las políticas y los aspectos normativos básicos actuales relativos al Chagas. Los primeros países o regiones seleccionados fueron Colombia, México, Brasil, Gran Chago y los Estados Unidos. En colaboración con la Coalición Global de Chagas, los ministerios de sanidad de los países implicados, los académicos, las organizaciones internacionales y otros actores clave, se ha trabajado con el objetivo de diseñar e implementar proyectos piloto colaborativos específicos para cada país utilizando las herramientas disponibles, evaluando la viabilidad de implementar el diagnóstico y el tratamiento para pacientes infectados en los centros sanitarios seleccionados y evaluando su impacto. Además, las comunidades locales están involucradas y se llevan a cabo actividades específicas de educación sanitaria para movilizar un apoyo social sostenible.

La primera iniciativa se lanzó en Colombia, donde  DNDi  y el Ministerio de Sanidad organizaron un seminario conjunto en abril de 2015 para debatir el tema de la eliminación de las barreras en el diagnóstico y el tratamiento de los pacientes con Chagas en Colombia. Uno de los principales frutos de este encuentro fue la futura colaboración entre DNDi, el Programa Nacional y la Red Chagas Colombia para la creación de un proyecto piloto que permita la aplicación de la Hoja de ruta del Chagas en zonas  prioritarias altamente endémicas.

A lo largo del 2015, DNDi  ha proporcionado apoyo técnico y operativo al Programa Nacional de Colombia para crear la estructura y la hoja de ruta de estos proyectos piloto. Se han priorizado cuatro zonas endémicas para llevar a cabo las actividades operativas, el protocolo de diagnóstico validado, los estudios de rentabilidad y el registro del benznidazol, así como para establecer indicadores de la enfermedad de Chagas:  Boyacá, Casanare, Arauca y Santander.

El objetivo de este proyecto de despliegue es que empiece a estar operativo también en los Estados Unidos y México en el 2016. En todas las localidades, se fomentan las sinergias y se saca el máximo provecho de los esfuerzos y de la experiencia de las comunidades locales para elaborar un modelo que no solo se adapte a cada entorno sino que esté diseñado para poder exportarlo a otras regiones. Finalmente, el éxito de este proyecto depende siempre de la colaboración multisectorial para garantizar que, lejos de los titulares de la prensa económica internacional, se están abordando las necesidades de los pacientes con todo lo que tenemos disponible en estos momentos, al mismo tiempo que se está invirtiendo en I+D y se están dedicando los esfuerzos necesarios para poder ofrecer nuevas herramientas tan pronto como estén disponibles.

 
Carolina Batista, DNDi América Latina