Sumar esfuerzos para la eliminación de la enfermedad de Chagas como problema de salud pública en Guatemala y Centroamérica: la visión de una experta

chincheEn Guatemala, así como en gran parte de Centroamérica, la enfermedad de Chagas es endémica, con una estimación de más de 5 millones de personas en riesgo de contraerla, y 400,000 ya infectadas. Su transmisión se da principalmente por la chinche, y en Guatemala la de mayor importancia actualmente se llama Triatoma dimidiata, aunque en el pasado también estuvo presente el Rhodnius prolixus. Históricamente, la lucha contra la enfermedad de Chagas estuvo direccionada a interrumpir la transmisión a través de la eliminación de sus vectores, por el rociamiento químico – la aplicación del insecticida. Un objetivo que 17 países en las Américas han logrado alcanzar, y que en Guatemala significó certificar la interrupción de la transmisión por el Rhodnius prolixus en el 2008, un hito del primer país de Centroamérica a declarar la interrupción por esa vía de transmisión. Todavía, cada vez más los expertos en Chagas reconocen que además de prevenir la transmisión, también es necesario asegurar el diagnóstico y tratamiento a los afectados por la enfermedad, y cada vez más esfuerzos se suman en esta dirección.

Actualmente, Guatemala sigue ejerciendo un liderazgo en Centroamérica con las iniciativas para eliminar el Chagas, y sigue demostrando su vanguardia al aportar en el Proyecto Alianzas Para La Eliminación De La Enfermedad De Chagas Como Problema De Salud Pública En Centroamérica Y México. Participan del Proyecto las organizaciones Iniciativa Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi), Fundación Mundo Sano y el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC, Canadá), bajo el liderazgo del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social y con la coordinación de la Universidad de San Carlos de Guatemala, y el apoyo de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales, y la Organización Panamericana de la Salud y Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) en Guatemala. El Proyecto, que se lanzó en febrero de 2018, reunirá los socios el 11 y 12 de julio para un Seminario en el cual se analiza la situación actual de la enfermedad en el país y sus barreras en el acceso a la atención integral del paciente, así como las posibles propuestas de solución.

En dichas iniciativas contra la enfermedad de Chagas en Centroamérica y Guatemala estuvo involucrada la dra. María Carlota Monroy, que al momento coordina el Proyecto Alianzas para Guatemala.

La Dra. Carlota Monroy estuvo involucrada en Guatemala en el proceso de eliminación de la transmisión vectorial de la enfermedad por Rhodnius prolixus y su certificación, y desde que se alcanzó el hito de la certificación, la Dra. Monroy actúa en la región llevando la experiencia de Guatemala, entrenando personal de salud y enseñando la metodología que se llevó a cabo en el país. En Guatemala, fundó el Laboratorio de Entomología Aplicada y Parasitología (LENAP), entidad que investiga enfermedades transmitidas por insectos y su relación con problemas ambientales, siempre buscando trabajar en red.

En el marco del seminario del Proyecto Alianzas para Guatemala, la Dra. Monroy habla de su experiencia en la lucha contra la enfermedad de Chagas y los retos que aún deben ser superados:

  • Se hizo un gran trabajo para la eliminación de uno de los principales vectores de la enfermedad de Chagas en el país, marco que fue alcanzado con éxito en 2008. ¿Cuáles siguen siendo los desafíos con relación a la enfermedad?

Históricamente, como una estrategia para Chagas en Guatemala se estuvo aplicando el insecticida en las viviendas, luego se incorporó un enfoque más integral como es el bienestar del ambiente, o sea la mejora de las viviendas, mejora de las condiciones de la área externa de la vivienda y del manejo de animales. Con el rociamiento con insecticidas se logró la eliminación de la transmisión vectorial por Rhodnius prolixus en 2008. Eso fue después de unos 6 años de rociamiento intensivo, con lo que se logró disminuir la incidencia de nuevos casos en más de 80%, pasamos de 30,000 para 2,000 nuevos casos al año. Eses nuevos casos actualmente se deben al vector Triatoma dimidiata, el cual no logró ser eliminado con el insecticida, por lo que se incorporó un enfoque integral de control, en donde la mejora del ambiente domiciliar es un punto importante.

Aun así, en la región norte de Centroamérica (Guatemala, El Salvador y Honduras) todavía nos quedan más de medio millón de personas que aún necesitan ser tratadas, están infectadas y no lo saben, no reciben el diagnóstico ni el tratamiento. Nuestro reto actual es diagnosticar y tratar esas 500,000 personas en la región, juntamente con el control del vector, el cual está muy adaptado, puede vivir en la selva, o acerca a la vivienda, como en un gallinero. Así que como lo veo son dos los retos que deben llevarse simultáneamente: controlar el vector y tratar a las personas infectadas.

  • ¿Cuáles son los próximos pasos que necesitan ser tomados para que la problemática de Chagas sea superada en el país?

El Ministerio de Salud solo no puede hacer el diagnóstico, el tratamiento, y el control del vector, hay que involucrar varias instituciones para hacer ese trabajo, ayudar a alcanzar ese logro. El Ministerio de Salud necesita implementar laboratorios de diagnóstico en las áreas de salud, descentralizando lo que actualmente hace el Laboratorio Nacional. Además, hay que asegurar que la persona que va a recibir el tratamiento no tenga el vector en su casa, es necesario asegurar el tratamiento y el control del vector simultáneamente.

Tenemos también 33,000 mujeres en edad fértil con Chagas en Guatemala que deben ser tratadas para evitar la transmisión congénita. Ese es otro reto, hay un gran número de mujeres en edad fértil que viven en zona rural, que es donde se debe implementar el diagnóstico y tratamiento, y que en sus casas no se sabe si hay chinche o no. Para los niños se ha hecho más estudios, y es más sencillo asegurar el diagnostico tratamiento pues si puede involucrar a las escuelas, el trabajo intersectorial, multinstitucional es la alternativa actual. Un otro tema importante es que tenemos más de 21,000 pacientes con Chagas en el país, y sabiéndose que una persona con problemas cardiacos puede generar costos en salud pública de cuatro mil dólares, sale muy caro al sistema de salud. así que una necesidad es asegurar el diagnóstico y tratamiento tempranos para que se eviten los problemas cardiacos.

  • ¿Cuál es la importancia para el país y la región de superar los desafíos de Chagas?

Los países de la región con mayor carga de nuevos casos de infección por Chagas son El Salvador, Guatemala, y Honduras, y aún que eso tenga que ver con pobreza, también aflige a los países no endémicos, como Europa y Estados Unidos, por la migración.

Si logramos superar el desafío de Chagas, se van ahorrar millones de dólares y se contribuirá en forma significativa a mejorar la salud de la población más vulnerable, pero también tenemos que ser conscientes que un país no puede mejorar su exposición al vector si los vecinos no hacen lo mismo. El chinche que está en El Salvador pasa para Guatemala y a Honduras, por ejemplo. Entonces tenemos que trabajar con los países de Centroamérica, con todos los vecinos, y eso todavía no lo hemos logrado.

El importante para mí es tener una visión regional, de nada nos sirve arreglar Guatemala si El Salvador y Honduras, que son nuestros vecinos están igual. Y creo que los tres países necesitamos hacer lo mismo, que es avanzar en el diagnóstico y tratamiento junto con el control del vector.