Intervención de la DNDi (PAHO 166th) sobre la recaudación de las contribuciones señaladas y la pandemia de COVID-19 en la Región de las Américas

Punto 5.1 Informe sobre la recaudación de las contribuciones señaladas

Ponente: Michel Lotrowska / Francisco Viegas

La DNDi, como una organización sin fines de lucro que desarrolla tratamientos para enfermedades desatendidas y trabaja para garantizar el acceso equitativo a esos tratamientos, quiere enfatizar la importancia del fortalecimiento de la Organización Panamericana de Salud para nuestra región.

Las enfermedades desatendidas matan o incapacitan millones de personas y representan un continuo desafío de salud pública en el mundo. Gracias al apoyo de la OPS, Ecuador, Colombia, Guatemala y México han eliminado la oncocercosis; así como los vectores domiciliarios de la enfermedad de Chagas en Chile, Brasil y Paraguay; y el tracoma en México.

La agenda de los ODS se propone alcanzar metas ambiciosas para eliminar enfermedades desatendidas y la DNDi tiene claridad que este objetivo solamente será alcanzado con una OPS fortalecida por sus Estados miembro. La transmisión materno-infantil es otro problema que necesita de soluciones regionales y transversales. Agradecemos a la OPS por su liderazgo en este tema que involucra chagas, Hepatitis B, sífilis y el VIH.

El Fondo Estratégico de la OPS, por ejemplo, representa para muchos de los países de la Región la única forma de adquisición transparente y asequible de medicamentos para enfermedades como Chagas y leishmaniasis, así como para otras tantas enfermedades que requieren medicamentos de alto costo como la hepatitis C.

La crisis sanitaria y económica que impone la pandemia de la COVID-19 representa un riesgo adicional para las poblaciones más vulnerables afectadas por enfermedades desatendidas que se encuentran en la periferia de los sistemas de salud, en situación de pobreza, excluidos y marginados. Por lo tanto, para no agravar aún más los desafíos de salud debemos fortalecer las instituciones multilaterales que trabajan para la mejoría de la salud y calidad de vida.

Por último, la DNDi quiere agradecer el trabajo hasta hoy realizado por la OPS para las poblaciones desatendidas, y al mismo tiempo hace un llamado para que los Estados miembro de la OPS continúen apoyando y fortaleciendo su trabajo.

 

 

Punto 4.1 Pandemia de COVID-19 en la Región de las Américas documento CE166/5

Ponente: Michel Lotrowska / Francisco Viegas

La DNDi alineada con la posición de la organización humanitaria Médicos sin Fronteras (MSF), apoya y aboga por acciones en la región para enfrentar barreras al acceso a tecnologías de salud como: altos precios, derechos de propiedad intelectual y licencias no inclusivas y no transparentes. Este es el “normal” del sistema de innovación. Un sistema que no favorece el acceso equitativo y universal a la salud. En tiempos de pandemia tenemos que actuar conjuntamente para cambiar este escenario, que tiene un  alto costo humano.  

La experiencia de la DNDi y de MSF muestra que es necesario y posible crear compromisos que garanticen el acceso y distribución de las tecnologías en desarrollo desde sus etapas iniciales de investigación y desarrollo (I+D) hasta que lleguen a quien las necesita.

Las herramientas de salud para COVID-19 deben ser distribuidas de manera equitativa entre y dentro de todos los países. La distribución no puede basarse en la capacidad financiera del país, sino en la necesidad de salud pública y en este sentido los más vulnerables deben tener prioridad. Es también un compromiso ético, pues además de aportar incentivos públicos para estos desarrollos, nuestras poblaciones participan de las investigaciones. Por esta razón, las herramientas deben ser asequibles para los sistemas de salud. Los Fondos Rotatorio y Estratégico de la OPS deben ser fortalecidos pues son fundamentales para operacionalizar el acceso.

En paralelo, hay que garantizar que la producción sea suficiente. Los países de las américas pueden y deben calificarse como fuente de producción asequible, pero para esto hay que defender modelos de transferencia de tecnología que sean amplios y abiertos, removiendo barreras de exclusividad.

Una estrategia con mirada hacia los desafíos globales es esencial para garantizar producción suficiente, distribución justa y precio asequible. Es el momento de acciones conjuntas, solidarias y multilaterales para asegurarnos que las tecnologías de salud para COVID-19 estén disponibles de forma universal y como bienes públicos, disponibles para todos.