Declaración de la DNDi acerca del llamado a la solidaridad en acción de la OMS

29 de mayo de 2020
Ginebra, Suiza

 

La iniciativa Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi) apoya el llamado a la solidaridad en acción de la Organización Mundial de la Salud (OMS) por el acceso mundial equitativo a tecnologías de salud contra la COVID-19 y se compromete a implementar las recomendaciones en sus esfuerzos por acelerar la investigación de COVID-19 en países de medianos y bajos ingresos.

Al ser una organización sin fines de lucro de investigación y desarrollo (I&D) colaborativa que desarrolló y suministró ocho tratamientos asequibles y no patentados para cinco enfermedades letales, sabemos por experiencia directa que compartir abiertamente los conocimientos de investigaciones, propiedad intelectual (PI) y datos aumenta la eficiencia y acelera el progreso científico.

La experiencia de la DNDi muestra que es posible crear una «cadena de apertura» desde las etapas iniciales de descubrimiento hasta el desarrollo clínico. Sin embargo, esto depende de que todos los sectores involucrados en I&D –público, privado, académico y sin fines de lucro– tengan una visión clara y común del objetivo final, subrayada por acuerdos que prevean y eliminen eventuales obstáculos al progreso.

Los acuerdos deben ser celebrados lo antes posible en el proceso de I&D, no al final, con términos y condiciones claros no únicamente en lo que refiere al intercambio y licenciamiento de conocimientos de investigaciones, PI y datos de ensayos clínicos, sino también en el sentido de garantizar que los productos finales sean asequibles y estén disponibles.

No siempre es fácil lograr esto. Depende de la voluntad de todos los involucrados en I&D para dejar a un lado la visión comercial y trabajar de manera colectiva y colaborativa.

Teniendo en cuenta la escala y magnitud mundial de la COVID-19, no tenemos tiempo para largas negociaciones a puertas cerradas. Los gobiernos deben tomar medidas ahora mismo para establecer condiciones claras referentes a la financiación para asegurar la apertura y, si es necesario, usar todas las herramientas legales para garantizar el acceso. Los propietarios de tecnología deben inmediatamente licenciar sus PI para que se usen mundialmente de manera no exclusiva o dejar a un lado sus condiciones.  

En paralelo, también hay que tomar medidas para garantizar que la producción sea suficiente, la distribución sea equitativa y los precios sean asequibles. No alcanza con aumentar la capacidad de producción existente. Se deberán crear otras fuentes, incluso a través de la transferencia de tecnología.

Una vez que se hayan desarrollado nuevas herramientas de salud, deberán ser distribuidas de manera equitativa entre los países más ricos y los más pobres, así como dentro de cada país. La distribución no puede basarse en la capacidad financiera, sino en la necesidad de salud pública: los más vulnerables y los que corren mayor riesgo deben tener prioridad. Los precios de esas herramientas deben ser lo más cercanos posible al costo de su fabricación, para que sean asequibles para los sistemas de salud y gratuitos para los que más los necesitan.

Ahora es el momento de emprender acciones concretas para asegurarnos de que los medicamentos, diagnósticos, vacunas y otras tecnologías de salud relacionadas con la COVID-19 estén disponibles como bienes mundiales públicos. Instamos a los gobiernos y a todos los demás participantes públicos y privados a que se unan a este llamado y trabajen juntos para que las herramientas de salud contra la COVID-19 estén en manos de médicos y pacientes lo más pronto posible, para que podamos diagnosticar, tratar, prevenir y, finalmente, derrotar esta pandemia mundial.