OMS refuerza la importancia del acceso en nuevo pacto mundial de combate a la COVID-19

La Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció el viernes pasado (24) una nueva colaboración mundial para acelerar la producción, el desarrollo y el acceso a los tratamientos contra la COVID-19. Respaldada por instituciones como la UNITAID y la Fundación Bill y Melinda Gates, la alianza científica obtuvo también la anuencia de varios jefes de estado, entre ellos el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y la canciller alemana, Angela Merkel. Uno de los líderes históricos en el tema de acceso a medicamentos en la OMS, Brasil no participó de la ceremonia de lanzamiento, ni tampoco, hasta este momento, se alió a la iniciativa.

En un comunicado oficial, el director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, hizo hincapié en la importancia de la cooperación multilateral para garantizar una distribución equitativa de medicamentos, vacunas y tecnologías de diagnóstico a todas las poblaciones que los necesiten. «El pasado nos muestra que, aun cuando existen las herramientas [de salud], no están disponibles para todos de forma igualitaria. No podemos dejar que esto ocurra», afirma el doctor en Salud Comunitaria por la Universidad de Nottingham, en Inglaterra.

Según el asesor de Advocacy de la DNDi América Latina, Francisco Viegas, aunque ya existan innúmeras colaboraciones científicas para buscar respuestas conjuntas para la COVID-19, el gran diferencial de esta alianza es la movilización política y financiera dirigida específicamente a pensar cómo se dará el acceso a los futuros tratamientos contra la enfermedad.

«El ensayo clínico ‘Solidaridad’, creado por la propia OMS, es un ejemplo de alianza internacional en favor de la armonización de datos para la identificación de tratamientos viables de forma más rápida. La DNDi, al lado de sus socios, también facilitó otra cooperación a nivel mundial con el objetivo de encontrar soluciones contra el nuevo coronavirus en países más pobres o regiones con infraestructuras y recursos limitados. Sin embargo, faltaba un esfuerzo conjunto para pensar sobre la producción y el acceso en gran escala a los resultados de estas investigaciones, de manera que puedan llegar a todos los que realmente necesiten», analiza.

La alianza también señala una posibilidad de modificar un paradigma económico que, durante mucho tiempo, ha dejado a poblaciones al margen de las inversiones en innovación. «Cuando habla en ‘acelerar el acceso a tecnologías esenciales de salud [essential health technologies]’, la Organización Mundial de la Salud eleva el medicamento a la condición de bien público. Pensar en este sentido es discutir cuestiones como ciencia abierta, transparencia de costos y producción y licenciamiento tecnológico, para que al fin de la investigación exista la capacidad de producción para atender a todos los que necesitan», explica Michel Lotrowska, director ejecutivo regional de la DNDi América Latina.

Para Lotrowska, ningún país es capaz de enfrentar solo a una pandemia como esta. Se trata de un problema mundial, y por lo tanto las respuestas sobre medicamentos, vacunas y diagnósticos deben ser generadas de forma colectiva. «América Latina precisa, más que nunca, adherir a mecanismos regionales y mundiales para garantizar el acceso rápido y equitativo a posibles innovaciones. Como la mayoría de los países son considerados de ingresos medianos, existe una dificultad histórica en las negociaciones de precios de medicamentos, una vez que tienen cierto poder de compra y son considerados mercados atractivos para el sector farmacéutico. Estamos entrando en un periodo de recesión económica, entonces es esencial firmar compromisos internacionales para asegurar que los resultados de las investigaciones en andamento estén disponibles en tiempo hábil. Son muchos los desafíos que tenemos por delante», completa.