Nuevas directrices de tratamiento de la OMS dan esperanza a las personas coinfectadas con leishmaniasis visceral y VIH

NAIROBI / NUEVA DELHI / GINEBRA — 8 JUN 2022

La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó hoy sus directrices para el tratamiento de personas coinfectadas con leishmaniasis visceral y VIH, recomendando mejores tratamientos basados en los resultados de dos estudios realizados por la Iniciativa Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi), la organización Médicos Sin Fronteras (MSF) y sus socios en Etiopía e India. 

En Etiopía, se demostró que la nueva estrategia de tratamiento tiene una tasa de eficacia de un 88% al final de la terapia (después de 58 días), mientras que la eficacia del tratamiento estándar actual fue de un 55% en el ensayo. En la India, el nuevo régimen de tratamiento fue eficaz para el 96% de los casos después de 210 días, mientras que se observó una tasa más baja, de un 88%, para los casos que recibieron el tratamiento estándar.  

«Son resultados excepcionales teniendo en cuenta las dificultades para lograr una respuesta al tratamiento en pacientes afectados tanto por la leishmaniasis visceral como por el VIH. Las nuevas directrices de la OMS son un paso significativo, que mejorarán considerablemente la vida de los pacientes que se ven afectados por ambas enfermedades y que sufren del estigma, ostracismo, pérdida de ingresos y recaídas frecuentes», afirma la Dra. Fabiana Alves, directora de las ETD (Enfermedades Tropicales Desatendidas) leishmaniasis y micetoma de la DNDi.  

Las personas que viven con el VIH tienen de 100 a 2.300 veces más probabilidades de desarrollar leishmaniasis visceral, también conocida como kala-azar, una enfermedad tropical desatendida que se transmite por la picadura de un flebótomo (jején) y causa fiebre, pérdida de peso y fatiga intensa. Sin tratamiento, muchas veces resulta letal.  

«Generalmente es difícil tratar a las personas que viven con estas dos enfermedades, porque sus sistemas inmunológicos debilitados no responden bien a los tratamientos estándar. Los pacientes tienen efectos secundarios más frecuentes y más graves durante el tratamiento, mayor riesgo de tener otro episodio de leishmaniasis visceral en el futuro y mayor riesgo de muerte. El nuevo tratamiento, que ahora forma parte de las directrices de la OMS, aumenta considerablemente sus posibilidades de curarse de un episodio de leishmaniasis visceral», explica la Dra. Rezika Mohammed, profesora asistente de Medicina Interna de la Universidad de Gondar y la investigadora principal del estudio en Etiopía. 

En Etiopía, jóvenes migrantes que son trabajadores zafrales en grandes granjas y se exponen a picaduras de flebótomos se encuentran entre las personas con mayor riesgo de coinfección. Aparte de la baja eficacia de los tratamientos estándar para esta población de pacientes, muchas veces recaen, permanecen largos períodos en hospitales, pierden sus ingresos y profundizan su situación de pobreza. También pueden ser condenados al ostracismo por sus compañeros de trabajo y comunidades y, a veces, incluso por sus familiares. 

En algunos distritos del estado de Bihar, el más endémico de la India, hasta un 20% de los adultos diagnosticados con leishmaniasis visceral están coinfectados con el VIH. Estos pacientes son como un reservorio de leishmaniasis visceral, dificultando los esfuerzos de eliminación sostenible en el país. 

El tratamiento estándar actual para la coinfección por leishmaniasis visceral y VIH consiste en una sola inyección de anfotericina B liposomal (LAmB). El nuevo régimen de tratamiento es una combinación del tratamiento oral miltefosina y LAmB, y se demostró que tiene una tasa de eficacia significativamente mejor en dos estudios clínicos realizados en India por MSF y en Etiopía por la DNDi, respaldados por otros socios.  

«Por primera vez, los pacientes con coinfección por leishmaniasis visceral y VIH serán tratados con un tratamiento basado en la evidencia. Es un paso importante hacia el reconocimiento de la alta vulnerabilidad de estos pacientes, desde una perspectiva tanto clínica como social; mejorar su manejo beneficiará tanto a los pacientes como al programa de erradicación de la leishmaniasis visceral. Sin embargo, aún queda mucho por hacer; estos pacientes presentan múltiples problemas médicos complejos que se deben abordar de una manera holística, incluso una prevalencia muy alta de tuberculosis», afirma el Dr. Sakib Burza, asesor médico y coordinador del estudio de MSF. 

Se espera que India, Etiopía y otros países donde ambas enfermedades son endémicas adapten sus directrices de tratamiento en el futuro para incluir el nuevo tratamiento recomendado por la OMS.  

«El nuevo tratamiento es una excelente noticia, ya que reduce el uso de medicamentos inyectables y aumenta significativamente las posibilidades de curación de los pacientes. Se recomienda la administración intermitente durante 14 días, que antes era de 38 días. Estamos orgullosos de este logro», manifiesta el Dr. Krishna Pandey, director del Instituto de Investigación Rajendra Memorial e investigador principal del estudio. 

Las investigaciones para encontrar un tratamiento aún mejor no cesarán.  

«El nuevo tratamiento combinado sigue dependiendo de la miltefosina, un medicamento oral que puede afectar el desarrollo embrionario en embarazadas, y de anfotericina B liposomal, un medicamento administrado en forma de infusión que puede ser delicado de administrar y requiere hospitalización y monitoreo. Internaciones prolongadas o visitas ambulatorias frecuentes al hospital pueden representar obstáculos para algunos pacientes, resultando en una pérdida sustancial de ingresos tanto para el paciente como para el cuidador», explica la Dra. Monique Wasunna, directora regional de la DNDi para África Oriental, en Nairobi, Kenia.  

Los pacientes con leishmaniasis visceral todavía necesitan mejores tratamientos, que sean más seguros y eficaces. Por eso, la DNDi y sus socios continúan en sus esfuerzos para desarrollar un tratamiento que sea totalmente oral, seguro y eficaz, que pueda administrarse en el nivel de atención de salud primaria, lo que les permitirá a los profesionales de salud llegar a todas las personas afectadas por la leishmaniasis visceral. 

El ensayo clínico en Etiopía contó con el apoyo financiero del Séptimo Programa Marco de la Unión Europea, el Ministerio Federal de Educación e Investigación de Alemania (BMBF) a través de KfW, el Ministerio de Asuntos Exteriores de los Países Bajos (DGIS), la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, UK Aid, la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE), MSF International y la Fundación Medicor. El ensayo en India fue financiado por MSF España.  

Acerca de la DNDi

Una organización de investigación y desarrollo sin fines de lucro, la DNDi trabaja para ofrecer nuevos tratamientos para pacientes desatendidos que viven con la enfermedad de Chagas, enfermedad del sueño (tripanosomiasis africana humana), leishmaniasis, infecciones por filarias, micetoma, VIH pediátrico y hepatitis C. La DNDi también está coordinando el ensayo clínico ANTICOV para encontrar tratamientos para casos de COVID-19 leves a moderados en África. Desde su creación en el 2003, la DNDi presentó diez tratamientos nuevos, entre ellos nuevas combinaciones de medicamentos para la leishmaniasis visceral (kala-azar), dos antipalúdicos con dosis fija y la primera entidad química que ha desarrollado con éxito, el fexinidazol, aprobado en el 2018 para el tratamiento de ambas fases de la enfermedad del sueño.dndi.org 

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Crédito fotográfico: Universidad de Gondar