Entre los hitos en el panorama de la enfermedad de Chagas en la última década está la creación de la Federación Internacional de Personas Afectadas por el Chagas (FINDECHAGAS) en 2011, el desarrollo de la Coalición del Chagas como defensora del acceso, y la aparición de pruebas más sólidas sobre el tratamiento de pacientes con infección crónica. Sin embargo, no ha habido un cambio significativo en el acceso de los pacientes al diagnóstico y al tratamiento, y la brecha entre el número estimado de personas que viven con la enfermedad y quienes reciben tratamiento sigue siendo abismal.

La falta de conocimiento sobre la enfermedad, tanto del público en general como de los profesionales de la salud, junto con la falta de comprensión generalizada sobre la seguridad y la eficacia del tratamiento existente, son solo algunos de los obstáculos que impiden que los pacientes sean diagnosticados y tratados.

El programa de eliminación de barreras

En 2015, la DNDi lanzó una iniciativa para mejorar el acceso al diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de Chagas en varios países de la región. El objetivo es demostrar la viabilidad de ampliar el acceso al diagnóstico y tratamiento en países piloto con diversos perfiles epidemiológicos, creando modelos exitosos que puedan implementarse a mayor escala. Para asegurar que los proyectos se adapten a cada contexto, la iniciativa de acceso tiene un proceso de cuatro pasos que se desarrolla e implementa en estrecha colaboración con socios regionales, nacionales y locales.

Esta estrategia se aplicó por primera vez en Colombia en colaboración con el Ministerio de Salud y Protección Social. La experiencia positiva y los resultados prometedores del proyecto de Colombia llevaron a desarrollar un proyecto colaborativo en Estados Unidos centrado en mejorar la investigación de salud pública sobre la enfermedad de Chagas, incluido el primer estudio de prevalencia a gran escala en una ciudad importante de Estados Unidos, realizado en 2017. En 2018 se lanzaron nuevos proyectos piloto en Guatemala y Brasil.

 

Imagen: Felipe Abondano – DNDi