Actualmente, solo hay dos medicamentos disponibles para tratar la enfermedad de Chagas, nifurtimox y benznidazol, ambos descubiertos hace medio siglo, lo que resalta una persistente falta de inversión en la investigación y el desarrollo de nuevos fármacos.

La eficacia del benznidazol está comprobada en las etapas aguda y crónica indeterminada, y alrededor del 80% de los pacientes no presenta indicios de parásitos en la sangre 12 meses después de terminar el tratamiento. Entre las ventajas del tratamiento con benznidazol se incluyen altas tasas de curación en casos agudos y congénitos y en niños infectados crónicamente, además de la prevención de futuras trasmisiones congénitas. Además, elimina el parásito, que provoca complicaciones crónicas, por lo tanto, reduce o previene graves complicaciones en adultos. Finalmente, trata las reactivaciones en casos de inmunosupresión.

A pesar de los beneficios, el tratamiento con benznidazol tiene limitaciones. La duración de 60 días y los efectos colaterales indeseables, como intolerancia gástrica, erupciones cutáneas o problemas neuromusculares, entre otros, lleva aproximadamente el 20% de los pacientes a abandonar el tratamiento antes del final. Además, a la medida que la enfermedad progresa y surgen las complicaciones asociadas, la efectividad del tratamiento disminuye, y los protocolos existentes no recomiendan el tratamiento para pacientes en la etapa avanzada de la fase crónica. Sin embargo, estos pacientes requieren acceso a otras intervenciones, incluyendo cirugías correctivas, marcapasos y trasplantes de corazón, además de medicamentos para controlar los síntomas cardíacos o digestivos.

Conozca la estrategia de DNDi para la enfermedad de Chagas

 

Imagen: Felipe Abondano – DNDi