Los antivirales de acción directa (AAD) han revolucionado el panorama terapéutico. Con tasas de curación del 95%, estos tratamientos orales de 8 a 12 semanas han reemplazado regímenes de 48 semanas, menos efectivos, inyectables y asociados con efectos secundarios. Sin embargo, su precio es una barrera importante para el acceso, incluso en los países de altos ingresos, por lo que el racionamiento del tratamiento es común. Los precios también son demasiado altos para que los países implementen estrategias que buscan identificar personas asintomáticas que viven con el virus de la hepatitis C (VHC), y estrategias de “diagnóstico y tratamiento” que podrían llevar a la eliminación.

Un tratamiento que sea simple (que funcione para todos los pacientes, incluyendo aquellos que también viven con el VIH o usuarios de drogas inyectables), pangenotípico (eficaz para todos los genotipos del virus) y asequible beneficiaría a muchas personas, especialmente en países sin acceso a los tratamientos genéricos contra el VHC.

Junto con el fabricante egipcio Pharco, la DNDi se asoció con los gobiernos de Malasia y Tailandia para probar una terapia combinada pangenotípica y asequible, que contiene el candidato a medicamento ravidasvir. Los resultados provisionales publicados en abril de 2018 muestran una tasa de curación del 97% y resultados prometedores, incluso en los casos más difíciles de tratar.

 

Imagen: Walter Britto