Hasta 2011, el interferón pegilado con ribavirina era el tratamiento estándar para la hepatitis C (VHC) crónica, pero el manejo del tratamiento es complejo y muchos pacientes no terminan su ciclo de tratamiento de 48 semanas porque el interferón no es bien tolerado y puede ser difícil acceder a él en algunos casos.

Los recientes avances científicos han llevado al desarrollo de nuevos fármacos antivirales para el VHC, los antivirales de acción directa (AAD), que han revolucionado el panorama terapéutico. Con esta consideración, en 2016 la OMS actualizó sus guías de tratamiento para recomendar que se usen los regímenes de AAD para el tratamiento de personas con infección de hepatitis C en lugar de los regímenes con interferón pegilado y ribavirina.

Los AAD son mucho más efectivos (con tasas de curación de más de 95% en los ensayos clínicos, incluyendo en las poblaciones que antes eran difíciles de tratar), más seguros y mejor tolerados que las terapias existentes. Su uso ha simplificado el tratamiento del VHC al disminuir la duración del tratamiento, simplificando el monitoreo y los requisitos de laboratorio, y aumentando las tasas de curación.

Sin embargo, a pesar del bajo costo de producción, el acceso a estos tratamientos sigue siendo bastante limitado, debido principalmente al alto precio que cobran las compañías farmacéuticas innovadoras.

 

Imagen: Walter Britto