Casi 1 mil millones de personas en todo el mundo están en riesgo de contraer la enfermedad según la Organización Mundial de la Salud. Se estima que cada año entre 50.000 y 90.000 personas son infectadas por la leishmaniasis visceral, la forma letal de la enfermedad, más del 90% en Brasil, Etiopía, India, Kenia, Somalia, Sudán y Sudán del Sur; y entre 600.000 y 1 millón de personas son infectadas por la leishmaniasis cutánea por año, el 70% en Afganistán, Argelia, Brasil, Colombia, Irán y Siria. Es endémica en 18 países de América Latina, con cerca de 55 mil nuevos casos al año.

Los pacientes sienten los graves efectos colaterales de los medicamentos, además de tolerar esquemas de tratamiento que requieren hospitalización o dolorosas inyecciones por 20 a 30 días. La enfermedad también genera efectos devastadores en las comunidades, incluyendo dificultades de trabajo, pérdidas económicas y estigma social en poblaciones que ya viven con recursos limitados.

La necesidad continua de nuevos tratamientos que sean efectivos, seguros e, idealmente, totalmente orales sigue siendo la base de la estrategia de Innovación y Desarrollo a largo plazo de DNDi.

Imagen: Vinicius Berger – DNDi