¿Cuáles son los tratamientos actuales y sus limitaciones?

Los medicamentos existentes tienen serios inconvenientes en términos de seguridad, resistencia, estabilidad y costo. Tienen una baja tolerabilidad, una larga duración y son difíciles de administrar. Estos medicamentos se utilizan como monoterapia o en combinación para las diversas formas de leishmaniasis.

  • Antimoniales pentavalentes (estibogluconato de sodio – SSG – y antimoniato de meglumina): se usan para leishmaniasis visceral (LC) y leishmaniasis cutánea (LC) por más de 60 años. Se ha reportado resistencia adquirida en áreas de alta prevalencia y alta transmisión. La cardiotoxicidad grave que conduce a la muerte está bien documentada. En monoterapia, requieren un tratamiento parenteral de 30 días para la LV. Para LC se requieren inyecciones intramusculares durante 21 días; en el Viejo Mundo, generalmente 1-2 aplicaciones en las lesiones por semana durante 3 a 7 semanas, a veces alternando con la crioterapia (no se usa en el Nuevo Mundo). Registrado en el sudeste asiático, América Latina y algunos países mediterráneos y africanos.
  • Anfotericina B desoxicolato: tratamiento alternativo para la leishmaniasis visceral en áreas con baja respuesta a los antimoniales, donde no hay otras opciones disponibles. La necesidad de hospitalización, la monitorización renal constante de los pacientes, la duración del tratamiento de 28 días y los eventos adversos relacionados con la infusión son inconvenientes notables. La anfotericina B muestra una toxicidad condicionada a la dosis. Está registrada en países del sur de Asia y algunos países de África y América Latina.
  • AmBisome®: una formulación liposomal de anfotericina B, que es comparativamente mucho más segura y altamente eficaz. Una sola infusión de 10 mg / kg ha demostrado una tasa de curación del 96,4% en Asia. Sin embargo, el alto costo y la necesidad de refrigeración limitan el uso generalizado. Registrado para leishmaniasis visceral en India, EE. UU. y Europa, se usa como un fármaco de segunda línea para el tratamiento de LV en África oriental en dosis más altas que en India, y se usa para LV en Brasil. También se usa para tratar casos de leishmaniasis dérmica post-kala-azar en Sudán. Una donación a la OMS facilita la distribución gratuita de AmBisome® en los tres países involucrados en la estrategia de eliminación en el sur de Asia para pacientes con LV primaria, y como tratamiento de rescate para la LV africana. No se ha evaluado adecuadamente para la leishmaniasis cutánea (LC).
  • Miltefosina: un medicamento oral administrado dos veces al día, registrado para uso en India para leishmaniasis visceral que requiere tratamiento de 28 días. Las principales limitaciones incluyen el bajo cumplimiento, el riesgo de resistencia, la contraindicación en el embarazo y los anticonceptivos de uso obligatorio para las mujeres en edad fértil durante el tratamiento y tres meses después. Un estudio reciente en Asia indicó falta de eficacia emergente de la monoterapia en la región, probablemente asociada con la subexposición a medicamentos en niños, y lo mismo se ha observado en África. Para LC, su uso está aprobado actualmente para lesiones causadas por tres especies de Leishmania. La miltefosina no está registrada en muchos países endémicos y, por lo tanto, no está disponible.
  • Paromomicina: una formulación parenteral de bajo costo que requiere tres semanas de administración intramuscular dolorosa. A pesar de ser muy eficaz en Asia, está asociada con cierto grado de insuficiencia renal y ototoxicidad (toxicidad para el oído); y posee eficacia limitada como monoterapia en África Oriental.

Imagen: Vinicius Berger – DNDi